• Fundación Loyola

Defensa de Derechos Humanos de las personas Migrantes

Las acciones de este proyecto son una continuación de los esfuerzos realizados desde el 2017 para promover el respeto y el trato digno a las personas migrantes en su paso por México; así como, a las familias y comunidades con problemas de migración. Para lograr este objetivo, se han trazado cuatro ejes de acción que responden a diferentes áreas en las que se puede tener incidencia. Así, se busca una atención multidimensional a esta compleja situación.


Los ejes trazados son: atención psicojurídica de las personas en situación de desplazamiento forzado; integración de los migrantes al mercado laboral mexicano; fortalecimiento de la cultura de hospitalidad en la sociedad civil; reporte y denuncia de la situación a las autoridades pertinentes.


Una de las acciones centrales en este proyecto es la generación de datos sobre las personas que cruzan el territorio. Saber de dónde provienen, la situación en la que dejaron su lugar de origen y posibles vulneraciones a sus derechos humanos, ayuda a las sociedades civiles y albergues a atender mejor sus necesidades. Por eso, uno de los logros mencionados en el informe de 2019 es el registro de 27 mil 320 personas durante ese año. En el año 2020, este registro no alcanzó los números esperados debido al cierre de fronteras por la pandemia, sin embargo se llegó al considerable número de 27 mil 403 personas migrantes registradas.


Como resultado de este registro, se les ha podido brindar atención jurídica y acompañamiento durante los procesos de solicitud de refugio, denuncia de violación de derechos, asistencia durante la detención, entre otros. En este proceso, también se incluye la búsqueda de personas migrantes desaparecidas en tránsito por territorio mexicano.


El tratamiento psicológico y de integración psicosocial, responden a la intención del segundo y tercer eje. Brindar atención psicológica permanente fue muy importante para lidiar con la ansiedad, estrés, violencia intrafamiliar y crisis generados por el confinamiento. Se realizó un reforzamiento del sistema de voluntariado internacional y local, además de una sensibilización en las comunidades de origen y de acogida con diferentes talleres.


Para mejorar la situación económica de las personas migrantes a través de la inserción laboral y el emprendimiento se comenzó la creación de un centro de formación técnica en el Valle del Mezquital, Hidalgo. Hasta el momento, se han creado manuales de producción de conejeras-gallineras, tilapia, hongo seta y lombricompostera. Además se han organizado diferentes visitas entre albergues, empresas y organizaciones no gubernamentales para el intercambio de saberes que puedan impulsar el bienestar comunitario con prácticas agroecológicas. Durante este proceso, se puso especial atención a las madres solteras con el fin de fortalecer su capacidad de resiliencia y soberanía.


Como resultado, se plantaron 3 parcelas demostrativas que se encuentran en plena producción de maíz, calabaza, frijol ejotero, chile, cebolla, betabel y otras hortalizas en un espacio de 1500 metros cuadrados.


El trabajo realizado durante el 2020 ayudó a subsanar algunas de las complicaciones que surgieron a raíz de la pandemia por COVID-19. Sin embargo, también mostró nuevas posibilidades para enfrentar de forma integral las diferentes condiciones a las que se enfrentan los migrantes en México y para atender necesidades de las comunidades de origen.


La migración es un fenómeno multicausal con efectos sociales, psicológicos, políticos y económicos tanto para las personas que se desplazan, como para quienes las acogen. Nosotros seguiremos trabajando para tender una mano amiga a quienes están involucrados para generar dignidad humana, incluso en esta situación tan adversa.


¡Gracias por continuar aportando a este gran proyecto!


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