
¿Quiénes somos?
Fundación Loyola es una Asociación Civil sin fines de lucro, constituida en 2005. Como Oficina de Desarrollo, trabajamos para fortalecer obras y proyectos sociales inspirados en valores de justicia, solidaridad y servicio a los demás.
Miramos al futuro con esperanza y compromiso. Fomentamos una cultura de generosidad y construimos alianzas duraderas que permitan seguir transformando realidades, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.
Impulsamos y articulamos el trabajo de organizaciones que acompañan a las comunidades, transformando la generosidad de donantes y aliados en oportunidades reales para miles de personas.
A través de la procuración de fondos, la comunicación y la vinculación con aliados estratégicos, aseguramos la continuidad y expansión de proyectos que generan un impacto positivo en la vida de quienes más lo necesitan.
¿Qué hacemos?
Misión
La Fundación San Ignacio de Loyola tiene como propósito contribuir a la sostenibilidad y fortalecimiento de obras, instancias e iniciativas estratégicas que impulsen el desarrollo social y humano en México, generando capacidades y articulando recursos que potencien su impacto.

Visión
Ser una organización de desarrollo consolidada, con una gobernanza sólida, capacidad operativa y articulación efectiva entre obras e iniciativas, reconocida por movilizar recursos, fortalecer alianzas y potenciar capacidades que impulsen un mayor impacto social y humano en México

Valores
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Espiritualidad Ignaciana. Este valor está en el centro de la identidad jesuita. Se refiere al camino interior que invita a discernir, buscar a Dios en todas las cosas y actuar con libertad, conciencia y responsabilidad, buscando el bien mayor.
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Promoción de la justicia. Compromiso activo para transformar estructuras injustas y defender la dignidad de todas las personas.
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Fomento de la paz. Construcción de relaciones, entornos y decisiones orientadas al diálogo, la no violencia y la convivencia justa.
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Respeto. Reconocimiento profundo de la dignidad, diversidad y singularidad de cada persona.
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Transparencia. Actuar con claridad, apertura y honestidad en todos los procesos, decisiones y comunicaciones.
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Honestidad. Coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace, guiada por la verdad y la rectitud en el modo de proceder.
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Servicio. Disposición generosa para trabajar por el bien común, poniendo los talentos al servicio de quienes más lo necesitan: “Ser hombres y mujeres para los demás”.
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Profesionalismo. Desempeño competente, responsable y ético que garantiza calidad y búsqueda de la mejora continua.

