Papa Francisco se reúne con jesuitas de México

 

 

Hace unas horas el equipo de gobierno de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, del cual formó parte, tuvo una reunión con el Papa Francisco en la Nunciatura Apostólica. Mandé una foto con él a familiares y amigos, y rápido se propagó por las redes sociales. Varios me dicen, cuéntanos cómo fue, qué les dijo, de qué reían...

 

Siento que tengo que recoger la experiencia espiritual, por cierto muy humana, que ahí viví. Antes que nada muchos sentimientos, empezando por paz, esa que sabemos que irradia en muchos de sus encuentros, en las caricias a los niños, en su sonrisa transparente. Desde el inicio de la charla hasta la foto final, a los pies de la Guadalupana, esa foto que ha rodado por ahí, Twitter, Facebook, whatsapp, y demás cosas digitales. Paz en lo que comunica, en cómo lo comunica...

Después alegría, hasta con momentos de francas carcajadas, de gran camaradería. Fue un encuentro de hermanos, de quienes tenemos un mismo fin, el seguir a Jesús, y algunos momentos de historia común, como cuando nos comentó, con varios detalles, de sus dos visitas anteriores a México, una como teólogo jesuita, otra ya como Cardenal de Buenos Aires. O cuando recordó cómo el decreto 4 de la Congregación General 32, el que ahora da identidad a la Compañía de Jesús, "el servicio de la fe y la promoción de la justicia" nació de una propuesta mexicana (postulado), impulsada por el entrañable "Pajarito".

Un tercer sentimiento de gratitud que se convierte en convalidación, en invitación. Nos invitó a seguir siendo fieles a Jesús, a María, en los pobres, en seguir impulsando ese servicio a la fe y la justicia, tan necesaria en nuestro país. Nos invitó a continuar en la formación de los jóvenes de México, especialmente para lograr consolidar nuestra propia identidad mexicana, tan dañada por estos años de violencia, sea física, sea emocional, sea intelectual y, en ese momento, recordó las palabras que había dicho sobre este propósito a nuestros obispos, referentes al Seminario Pontificio de México.

Otra invitación fue a propósito del regalo que Paco, nuestro Provincial, le hizo de una reliquia del Padre Miguel Agustín Pro. Con mucha devoción la recibió, la beso, y rápidamente nos dijo, "de los jesuitas de México depende que se le canonice; así que: ¡muévanse!". Reconoce el trabajo por los Derechos Humanos que se hace en la Provincia y que mejor manera de reconocer al Padre Pro, digo yo, que seguir siendo buena noticia para aquellos que son violentados en sus derechos.

Y como me dice Alejandro, mi hermano, "Pues ¡qué fortuna! Gracia, Consolación, Guadalupe y el Papa, ¡qué domingo tan espectacular!"


José Luis Serra Martínez, S.J.
Asistente de Pastoral y  Espiritualidad
Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús

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