En memoria a las víctimas del sismo del 19 de sept.

 

Los siguientes testimonios fueron presentados en la misa que se llevó a cabo en la Parroquia de la Sagrada Familia el pasado 19 de septiembre de 2018,  en memoria y homenaje a todas nuestras hermanas y hermanos mexicanos, víctimas del sismo del 19 de septiembre del año anterior.


LA FE
NUESTROS MUERTOS


Testimonio: Rosy
"La tierra tembló; las personas murieron, pero su recuerdo, su historia y su esencia permanecen, y el regalo de la fe de la vida más allá de la muerte es lo que nos convoca hoy aquí.
Nos convoca su recuerdo y el regalo de la fe que nos conforta el alma, con la certeza de que el pasado 7 y 19 de septiembre nuestro padre/madre Dios extendió sus brazos para acoger sus almas en un abrazo inmensamente amoroso para la eternidad.
Nuestros muertos están hoy aquí haciéndose presentes, haciéndose comunidad con nosotros y eso lo sabemos y lo sentimos gracias al regalo inmenso de la fe que trasciende la muerte terrena.
La luz de la fe y de nuestros muertos no dejara de brillar. Brilla hoy aquí para recordarnos que nuestra misión es vivir y permanecer juntos en comunidad; para hacernos un solo cuerpo en la fe del amor profundo y tierno de nuestro Dios, que nos acoge aquí y ahora, y nos acogerá como a ellos en la otra vida. Todo pasa, pero la fe permanece
"

 


LA ESPERANZA
NUESTRAS CASAS


Testimonio: Alfredo
"Perdí mis cosas, perdí mi casa, pero no me perdí a mi mismo.
Los muros que creí guardaban mi historia, mis alegrías y mis tristezas se derrumbaron frente a mis ojos. De pronto, todo lo que creía tener, ya no lo tenía. Y ahí estaba yo, siendo yo el mismo.
Los muros que por años me dieron seguridad y cobijo ya no estaban ahí; se derrumbaron y fueron remplazados por la seguridad y el cobijo de mi familia, amigos y vecinos. Vecinos que antes no me había detenido a mirar y que ese día mire por primera vez y me miraron como se miran quienes se hermanan en el dolor.
Se caen los muros y se destrozan las cosas, pero no se cae el cariño de la familia, no se derrumba el hogar, no se aplastan los recuerdos, no se entierra la esperanza de resurgir de los escombros. La esperanza es mas fuerte que cualquier terremoto. Hay esperanza y prueba de ello es que estoy aquí; estamos aquí juntos, con la esperanza de seguir resurgiendo de los escombros.
Todo pasa, pero la esperanza permanece
"

 

Testimonio: Lázaro
"Soy Lazaro, soy miembro de la comunidad otomí de la calle Durango de esta colonia.
Ese día, en un momento nos convertimos en personas en situación de calle. Vivimos por tres meses en carpas improvisadas, teníamos frio y teníamos miedo.
La incertidumbre y el miedo por la seguridad de los niños, las mujeres y los ancianos se convirtió en una prioridad para nosotros y supimos que la única oportunidad para sobrevivir a esta situación tan difícil era mantenernos juntos; estar unidos. Porque nosotros como familias otomíes no somos vecinos, somos comunidad y separarnos no era una opción. Teníamos que permanecer juntos, ahí estaba nuestra esperanza.
No estuvimos solos, nos dimos cuenta de que nosotros formamos parte de una comunidad mas grande. Una comunidad que nos cobijó, alimento y procuro nuestra supervivencia; ¡Gracias!
Gracias a ustedes no perdimos la esperanza de sobrevivir a una situación tan extrema para nuestro pueblo. Gracias a la esperanza que nos dio el permanecer juntos y a su ayuda, es que hoy estamos aquí. Y aunque ahora estamos lejos, no perdemos la esperanza de volver a nuestra casa, que se convirtió en nuestro hogar aquel 19 de septiembre, cuando ustedes nos trataron, nos acogieron y nos miraron como hermanos.
Queremos volver a nuestro hogar, sabemos que lo vamos a lograr, porque la esperanza es mas fuerte que cualquier terremoto o trámite burocrático y no dejaremos de luchar, porque… todos pasa, pero la esperanza permanece.
"



EL AMOR
LOS VOLUNTARIOS


Testimonio: Jorge
"Hola, soy Jorge, Fui voluntario los días posteriores al terremoto y quiero compartir con ustedes mi experiencia. Después del terremoto mi impotencia ante la tragedia era muy grande, sabía que no podía ser omiso ante tanto dolor y fue así que me invitaron a participar en una brigada de artistas de circo para una comunidad afectada, pues en su colonia se abrió una zanja que atravesó y destruyo todo a su paso.
Creí que nuestra ayuda no seria tan importante, pues la emergencia era enorme y nosotros solo teníamos el arte y unas pocas camionetas con agua y despensas.
La gente al vernos llegar corrió a nuestro encuentro. Suplicaban por agua y la repartimos, también repartimos las despensas. Al terminar los convocamos para que asistieran a la plaza pública más tarde. Al ver la dimensión de la emergencia pensamos que nadie vendría… Para nuestra sorpresa, dada la hora de la cita, la plaza estaba repleta. La jornada estuvo llena de risas, aplausos y alegría; ¡¡¡estaban celebrando!!!
Nunca pensé que ayudar a la gente a olvidar su pena pudiera ser algo tan grande. La gente organizo un acto de agradecimiento, lloramos y nos abrazamos. El amor estuvo ahí, se hizo presente a través del arte, se hizo real en nuestros abrazos y lágrimas. Fue el amor a través del arte quien hizo posible el milagro de la alegría en medio del dolor y tragedia. Es increíble constatar que fue necesario un temblor para que el amor fuera lógico. Hoy sé que nos seguimos acompañando porque todo pasa, pero el amor permanece.
"



Testimonio: Mariana
"Hola soy Mariana, estudiante de la carrera de filosofía en la UNAM.
Ese día mi corazón me llevo a la fabrica de textiles que se derrumbó y donde trabajaron y murieron mujeres, en su mayoría indocumentadas. Mujeres invisibles por no haber ningún registro de su existencia en el país, esclavas laborales del sistema.
A pocos días del temblor, ya habían retirado todo el escombro de la fábrica, limpiaron todo rastro de posible vida o evidente muerte. Para las autoridades no había evidencia alguna de la existencia de trabajadoras, pues no había nada que avalara su presencia en el lugar, eran inexistentes; invisibles. Intentamos buscarlas para demostrar su existencia, pero no lo logramos.
En el inmenso dolor que nos embargaba, decidimos hacer un memorial. Decidimos hacerlas reales, hacerlas visibles; ¡existentes!
¡¡¡Mujeres locas!!! nos decían, mientras nosotras llenábamos el lugar con flores, velas, dibujos, música y poemas. Las voces potentes de estos hombres, que nos negaban nuestro derecho a reconocer la existencia de nuestras hermanas, no nos detuvieron. Eran más fuertes los latidos de nuestro corazón de mujeres y lo hicimos.
Fue un acto de inmensa SORORIDAD; fue gracias a la SORORIDAD que nos convertimos cada una, en el espejo de las invisibles, para que el mundo pudiera ver su reflejo en nosotras y reconocer la existencia de su muerte.  
La solidaridad responde a la emergencia y resuelve lo urgente, en cambio la SORORIDAD es un acto que va más allá, pues se vale del amor profundo para ponerse en acción. La sororidad, como el amor; busca transformar, su acción nunca deja las cosas como están. Fue la sororidad lo que hizo posible que le diéramos vida a la muerte de las invisibles; de las inexistentes, porque solo la fuerza del amor permite un milagro tan grande como este.
La solidaridad se disipa, pero la sororidad, como el amor, permanece.
"

 

CIERRE


Testimonio: Miriam
"La fe, la esperanza y el amor permanecieron durante la tragedia y permanecen ahora. Hagamos un minuto de silencio con el puño en alto, para recordar a nuestros muertos, hermanarnos con las victimas y honrar a todas las mujeres y hombres que en un acto de amor profundo no dejaron que el miedo y la obscuridad mandara en su corazón y salieron en respuesta al mandato de: en todo amar y servir"

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